viernes, junio 26, 2009

Recital en Yacana


Los amigos de Yacana me han invitado a participar, hoy a las ocho de la noche, en un recital de poesía junto a Paul Forsyth, Vanessa Martinez, Alessandra Tenorio y el buen Domingo de Ramos. Para los despistados, Yacana es un segundo piso al que se llega dando unos pasos por el Jirón de la Unión desde la plaza San Martín. Como diría Melcochita: (No) vayan.

miércoles, abril 15, 2009

Escritores conectados por la urbe: conversaciones sobre narrativa urbana


Basado en el catálogo de editoriales independientes nuevas, y por ello de nuevos autores y registros narrativos diferentes, Julio Zavala, Borrador editores y el CC Británico de Miraflores han organizado, todos los martes de este mes, a las 7:30, una serie de conversatorios en los que los propios autores responden a preguntas en torno a los ejes temáticos de sus obras. Más allá de la sensación de desgaste que se otorga comunmente a registros narrativos como la narrativa urbana, fantástica o el relato en primera persona de corte biográfico, esta serie de conversatorios son una interesante manera de acercarnos a los primeros libros de narradores como Enrique Bernales, Alexis Iparraguirre, Claudia Ulloa, Mariano Vargas, Julia Wong y Katia Adaui, entre otros. Sin duda, el esfuerzo de indagar por las proximidades temáticas mediante el diálogo de los propios autores me parece interesante porque es una apuesta por el futuro de las obras de autores sumamente prometedores, y u motivo para entrar en la narrativa peruana reciente.

jueves, abril 02, 2009

Espuma!


El primer libro de Estruendomudo para este año es la nueva novela de Carlos Gallardo, Espuma! Carlos publica su segundo libro desde 2004, en que publicó Parque de las leyendas. En Espuma! Carlos revive, mediante una conversación de dos amigos separados por los avatares del tiempo, la experiencia de los últimos años del colegio de un grupo de muchachhos sanmiguelinos. En pocas líneas, se puede decir que, frente a una narrativa de los noventa de peersonajes que luchaban por una identidad, el libro de Carlos explora los noventas desde la experiencia de la gente que abrió los ojos con el fin de la pasada década. Más allá del cóctel que abre el libro y "degenera" en cervezas, la historia de Espuma! es un retrato de los noventas ensayado desde el retrato de Carlota Alcayata, una arrebatada y madura adolescente que permite que se registre, junto al recuerdo de la relación con Carlos Mantilla, una imagen de cómo se ha sido joven en una década tan conflictiva y desideologizada.
Espuma tieende vínculos con varias novelas de nuestro canon. De hecho, más de uno recordará las cervezas de Conversación en La Catedral al comenzar el libro, pero más que Vargasllosiano, Espuma! es, por sus temas, un tributo clasemediero y noventero de No me esperen en abril de Bryce. Sin embargo, el traspasa el tema, lo supera largamente, pues emplea diversos registros y discursos como el pastiche, la autobiografía y el realismo urbano cuando no grotesco; y deja una imagen del San Miguel noventero muy lograda.

La línea en medio del cielo



Creo que la primera novela de Francisco Ángeles debe ser una de las apariciones más recordables de nuestra narrativa reciente. Tanto la modalidad narrativa que elige y ejecuta, los temas que explora y la relación particular que un libro de este carácter tiene con otras apariciones de la década me parecen sencillamente interesantes.

La línea en medio del cielo cuenta la historia en que Ignat recuerda las circunstancias de la muerte de Virginia, transcurrida varios años antes de que Ignat se decidiera a escribir la historia. Esta novela propone un modelo narrativo que intenta reconstruir los hechos del pasado pero no lo hace cronológicamente: en todo caso, se podría decir que parte en un momento de la relación entre Ignat y Virginia, y termina revisitando la muerte de la última tras volver a narrar el comienzo de la historia, pero desde otro punto de vista. Así, la estructura del relato que parte del final y va hacia el comienzo representa un retorno en búsqueda del sentido del pasado, un círculo que cuenta dos veces las proximidades de la muerte de Virginia. La novela se ordena alrededor de la acumulación de experiencia y la culpa por la muerte que la soledad genera en Ignat, el protagonista.

La línea en medio del cielo propone un especial acercamiento a sus personajes a partir de dos creencias: la primera es que el narrador parece confiar en la capacidad de las pulsiones y los momentos de tensión para revelar la naturaleza profunda de las personas; la segunda es la determinación de las vidas más simples a los hechos del poder. Mientras el tema de las pulsiones es fundamental porque organiza la historia a partir de la muerte de Virginia, (mediante la pulsion de muerte o el final de la virginidad de Virginia); el tema del poder ha sido planteado de una manera tan fría que algunos lectores lo han considerado un error, pues les parece un accesorio para poder contar la historia. Sin embargo, creo que el libro hace bien en desprenderse un poco de un marco político (acaso los noventa), en especial ahora que hablar de narrativa peruana no vale si no se habla de sendero. Lo que esas menciones aparentemente tangennciales a un poder que nos determina son importantes porque genera las condiciones para el desenlace, la muerte de Virginia. Y aunque el vínculo se pudo escribir en ese lenguaje que parece explorar la última verdad de Ignat, y resultar así más cálido, se puede redondear este tema regresando a una determinación en lo politico que cree en el poder de la ficcion para entender que lo politico es un relato que se le cuenta a la gente para manipularla.

A partir de la modalidad narrativa y los temas mas recurrentes, se pueden establecer algunas conclusiones importantes en relacion con lo que se viene produciendo en narrativa peruana. Sin duda, y pese a sus diferencias, estamos ante un libro que cala bien en el catalogo de su editorial, pues es una novela que esta inscrita fundamentalmente en las claves de una narrativa mas preocupada en el cuidado de la prosa y en la exploracion de los rasgos de identidad de sus protagonistas. En ese sentido, tiende puentes con novelas como Casa de Islandia de Luis Hernan Castaneda o Habrá que hacer algo mientras tanto de Ezio Neyra, pese a la notoria diferencia de obsesiones de los dos mencionados.

Después de todo, queda la impresión de que todavía se puede escribir narrativa indeterminando las historias, jugando en el límite de las posibilidades de la ficcción realista y explorando otras formas de representación. De hecho, La línea en medio del cielo es un libro que pone como tema el lugar de Mario Bellatín en nuestra literatura, acaso el narrador que más ha experimentado con las posibilidades de representación de latinoamérica sin convertir a latinoamérica en su tema central (me refiero, al menos, a la primera etapa de Bellatín) durante los años noventa y los primeros de esta década.


lunes, noviembre 24, 2008

CONELIT

Desde hoy 24, mañana 25 y el miércoles 26 de este mes se realizará en Lima el segundo Conelit: Congreso Nacional de estudiantes de Literatura que realizan en esfuerzo la Universidad Nacional Federico Villareal, San Marcos y Católica. Las actividades se realizarán en el campus de la PUCP hoy y mañana, y el miércoles en la casona de San Marcos. Este año participaré en dos mesas: un recital que se llevará a cabo el martes a las seis en el auditorio de Humanidades PUCP y el miércoles en una mesa sobre Literatura Hispanoamericana del XIX.
El programa completo se puede ver en www.literaturaperu.org

martes, noviembre 04, 2008

Un lugar llamado Oreja de perro


Para quienes seguimos con interés el buen catálogo de la editorial española Anagrama, el premio Herralde de novela es siempre un punto de referencia. Para quienes creen que Oreja de perro no existe, será muy dificil olvidar este título. Si bien la última edición del esperado premio Herralde se la llevó el mexicano Daniel Sada por su novela Casi nunca, Iván Thays quedo finalista del premio con Un lugar llamado Oreja de Perro, su nuevo libro desde La disciplina de la vanidad. Por el argumento que aparece en la reseña de la página de la editorial española, se puede asegurar un tremendo giro temático desde los temas de la última novela, en la que el lector entraba en el universo de un puñado de escritores sudacas reunidos en un congreso de literatura. No me arriesgo a sugerir nada del argumento, pero Oreja de perro es una región del norte de Ayacucho donde hubo narcotráfico e instaló su base una resistencia terrorista a finales de los años noventa. Por ahora, volviendo al libro, la página de Anagrama muestra la portada. Acá lo vamos esperando. Fotografía de Carlos Wertheman

viernes, julio 18, 2008

La frontera entre dos edades: sobre Los Mutantes de Mariano Vargas


Estruendomudo inició el año editorial con la publicación de Los Mutantes, primera novela de Mariano Vargas. Este es el texto que leí en la presentación del libro.

Pese a su brevedad, hablar de Los mutantes de Mariano Vargas es hablar de un montón de temas. Para empezar quisiera comentar lo que más, creo, va a saltar a la vista: la influencia. Los Inocentes, uno de los modelos de riesgo literario más originales de nuestra literatura, es un libro que dejó mucha cola. Sin embargo, creo que mucho de lo que se ha publicado tratando de imitar, emular, homenajear, dejarse influenciar, etcétera, por la obra de Reynoso, puede considerarse verdaderamente prescindible.
Es indudable que la narrativa de Oswaldo Reynoso, en particular Los Inocentes, propuso una ruptura respecto de lo que se venía haciendo en el país en los años de su aparición. Para no desviar el asunto, diré que sus diferencias con el momento general de la narrativa setentera se pueden resumir en dos aspectos: se reenfocaron los temas “de los que se debía hablar”, y se volvió a asumir el texto híbrido como una necesidad para la ficción.
Sobran testimonios para recordar que, cuando no se trataba de narrativa urbana, en la escena emergente de entonces la apuesta estaba del lado de la representación migrante y las posibilidades de identidad que surgen de dicho problema. Por otro lado, aunque creo que la experimentación formal es un acto más del lenguaje, Los Inocentes fue un libro de ruptura porque logró señalar una forma de existencia que mucha escritura dejaba fuera de los libros, formas de existencia que quedaban omitidas en las voces de quienes no sabían donde poner aquel lado de la realidad. Las lecciones de Reynoso, después de observar esto, son evidentes: no se necesita demasiadas páginas para grabar un mensaje en la memoria, la más fácil; la otra, la que hace la diferencia entre el caso de Mariano y todo el resto, otra más simple, pero menos entendida: hay que averiguar por qué hacemos las cosas, pero antes, por que existen de cierta manera.
Creo que lo que hace Mariano en relación con Los Inocentes es rescatar su clima, el aprendizaje, la frontera entre dos edades. Nino y Gonzalo aparecen al final de la infancia con todos los fantasmas propios de la edad adulta: el deseo, la violencia, el miedo al futuro, la identidad (o sea repetir el miedo al futuro, el deseo, la violencia). Creo que eso es una diferencia fundamental con lo de Reynoso, cuyos personajes se encuentran con sus traumas en la calle, y sus traumas se les quedan rondando en la cabeza. Los mutantes, en cambio, parece proponer que la identidad puede ser innatista, porque sus personajes aparecen casi preparados para la acción, casi dispuestos a lo que les suceda. Otro factor importante que se puede desligar de Los inocentes es el carácter complementario de sus protagonistas, que en el libro de Reynoso aparecen como miradas distintas que cuentan un mismo miedo y una misma fascinación. En el caso del libro de Mariano, Nino y Gonzalo fueron semejantes hasta que Nino vio en la esquina de la cuadra a Los Mutantes. Desde entonces se convirtieron en opuestos complementarios, el riesgo y la prudencia, la osadía y la timidez, la apuesta por el futuro y el temor del mundo que espera afuera.

Hay mucho más que decir probablemente, pero hay más que influencias. Un segundo tema que comentaré el es de los riesgos formales que Mariano asume. No voy a decir que es un mérito escoger las influencias porque todos los que escriben escogen sus influencias, (tema de lo teatral / la obsesión porno no estilizada) pero sí diré que Los Mutantes representa una ligera renovación entre la narrativa local reciente pues se aleja de muchos moldes. Lo que Mariano escribe está en la frontera entre el realismo sucio y formas como el gore o la estética cómic, en las que todo se ironiza, se exacerba y suaviza simultáneamente; como para escapar de la impresión de que Borges y Cortazar han publicado hace unas semanas que deja gran parte de la narrativa peruana reciente.

Hay dos puntos en particular que contienen gran parte de ese riesgo. Uno es el Manifiesto publicado en el periódico clandestino El Averno. Allí hay, fuera de las claves que sugieren muy tangencialmente una apuesta por romper con el espíritu de esta época, o de la época del libro, hay una apuesta por saltar las páginas de la ficción y meter las narices en la realidad, por decir más que solamente jugar a las formas. En el Manifiesto, la apuesta va del lado de la imaginación, y se apoya en la búsqueda de una razón alterna que ayude a encontrar la identidad, que libera de la alienación, y desde luego, que justifica la ficción.

Además, otro aspecto importante de ese riesgo está en el nudo que se forma entre el aprendizaje de Nino cuando es entregado por sus amigos al camionero y rescatado por Los Mutantes, y las tangenciales apariciones de los nobles. Una estrecha relación de control aparece en esta complicada caricatura de una sociedad donde el orden de las cosas está controlado desde el poder. Sin embargo, como sucede en la realidad, la función significante del dinero hace invisible el poder. Si como dice el manifiesto, la cosmovisión caricaturista y el pensamiento libre son caminos para entender una realidad ajena y controlada, la ficción que Mariano construye con Los Mutantes es, con el desenlace que tiene, un proyecto cumplido, el manifiesto su llave, y Nino el producto de este breve y arriesgado acto de conciencia.

martes, mayo 13, 2008

Estos meses















Recién retomo este blog después de mucho tiempo. En estos meses he publicado algunas notas en mi blog de poemas, Catedral, reseñas de dos poemarios: Fiera Venganza del tiempo, de Carlos Vaquerizo, y Somniloquio, de Beatriz Torres. También publiqué un comentario breve sobre una de mis películas favoritas, Manhattan de Woody Allen, en También los cinerastas empezaron pequeños, y una selección de poemas, con motivo de una reciente muestra sobre poesía peruana en la revista virtual Ping Pong, que dirige Frank Baez. También linkeo aquí una reseña que encontré recién sobre Los ríos en invierno.